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Cirugía de Cadera

Cirugíade cadera

¿En qué consiste?

Durante la cirugía de cadera, un cirujano retira las secciones dañadas de la articulación de la cadera y las reemplaza con piezas que, por lo general, están fabricadas con metal, cerámica y un plástico muy duro. Esta articulación artificial (prótesis) ayuda a reducir el dolor y mejora la función.

¿A quién va dirigida?

También conocida como “artroplastia total de cadera”, la cirugía de cadera puede ser una opción para ti si el dolor de cadera interfiere en tus actividades diarias y los tratamientos no quirúrgicos no han ayudado o ya no son eficaces. El daño por artritis es el motivo más frecuente por el cual se necesita un reemplazo de cadera.

¿Por qué preferirla?

Existen diferentes abordajes para llegar a la articulación de la cadera, sin embargo el acceso AMIS (Cirugía Anterior Mínimamente Invasiva) causa menor agresión quirúrgica que las otras técnicas, de hecho es la única que no corta músculos y respeta los nervios.

Beneficios del abordaje AMIS

Necesidad de un segundo reemplazo de cadera

La articulación de la cadera protésica puede desgastarse con el tiempo, especialmente si te sometes a una cirugía de cadera cuando eres relativamente joven y activo. En dicho caso, es posible que eventualmente necesites un segundo reemplazo de cadera. No obstante, los materiales actuales permiten que los implantes duren más tiempo.

¿Por qué se realiza?

Entre las afecciones que pueden dañar la articulación de la cadera, que a veces requieren una cirugía de cadera, se incluyen:

Comúnmente conocida como “artritis por desgaste”, la artrosis daña el cartílago resbaladizo que reviste los extremos de los huesos y que ayuda a que las articulaciones se muevan con suavidad.

La artritis reumatoide es provocada por un sistema inmunitario hiperactivo. Esta enfermedad produce un tipo de inflamación que puede erosionar el cartílago y, ocasionalmente, el hueso subyacente, lo que da lugar a articulaciones dañadas y deformadas.

Si hay una irrigación sanguínea inadecuada en la parte esférica de la articulación de la cadera, como podría ser el resultado de una dislocación o fractura, el hueso podría colapsar y deformarse.

Puedes considerar la posibilidad de un reemplazo de cadera si presentas dolor de cadera con las siguientes características:

1.- Persistente, a pesar de los analgésicos.

2.- Que empeora al caminar, incluso con un bastón o un andador.

3.- Que interfiere en tu sueño.

4.- Que hace que sea difícil vestirse.

5.- Que afecta la capacidad de subir y bajar escaleras.

6.- Que dificulta la capacidad de levantarte cuando estás sentado.

Procedimiento quirúrgico

Cuando te registres para la cirugía de cadera, se te pedirá que te quites la ropa y te coloques una bata hospitalaria. Se te administrará una epidural que adormece la mitad inferior del cuerpo, o un anestésico general.

El cirujano también podría administrarte un bloqueo nervioso inyectando un anestésico alrededor de los nervios o alrededor de la articulación para ayudar a bloquear el dolor después de la cirugía.

Hace una incisión en la parte frontal o lateral de la cadera, a través de las capas de tejido.

Elimina el hueso y el cartílago enfermos y dañados, y deja el hueso sano intacto.

Implanta la articulación protésica en la pélvis para reemplazar la articulación dañada.

Reemplaza la bola redonda en la parte superior del fémur con la bola protésica.

Riesgos asociados

Los riesgos asociados con la cirugía de reemplazo de cadera pueden incluir:

Coágulos sanguíneos

Después de la cirugía pueden aparecer coágulos en las venas de las piernas, que puede ser de riesgo dado que se pueden ir al pulmón, corazón o cerebro, por lo que hay que dar aviso de inmediato al médico.

Infección

Siempre hay riesgo de infección en los tejidos más profundos próximos a la nueva cadera, esto se trata con antibióticos, en algunos casos se debe reemplazar la prótesis.

Fractura

Durante la cirugía, partes sanas de la cadera podrían fracturarse, a veces se curan solos, o de lo contrario podrían requerir alambres, tornillos, placas metálicas o injertos de huesos.

Dislocación

La esfera nueva puede que se salga de la cavidad en los primeros meses de cirugía. En este caso el médico deberá colocar el aparato ortopédico en su correcta posición.

Cambio en la longitud de la pierna

El cirujano se encarga de tomar medidas para evitar este problema, pero en ocasiones una nueva cadera puede provocar que una pierna sea más larga o corta que la otra. A veces, esto se produce por una contractura de los músculos que rodean la cadera. Sin embargo, durante la operación el médico puede corregir este defecto

Aflojamiento

Esto es poco común con los nuevos implantes, sin embargo la nueva articulación podría no fijarse de forma sólida al hueso, provocando dolor y probablemente conlleva a una nueva cirugía.

¿Cómo prepararse?

Antes de la cirugía, te reunirás con tu cirujano ortopédico para que te realice un examen. El cirujano hará lo siguiente:

Te pedirá información sobre los medicamentos que estás tomando y sobre tus antecedentes médicos.

Te pedirá análisis de sangre y una radiografía. Muy rara vez se pide una resonancia magnética.

Después del procedimiento

Después de la cirugía, se te trasladará a un área de recuperación durante unas horas mientras desaparece el efecto de la anestesia.  Algunas personas pueden irse a casa el mismo día, pero la mayoría quedan hospitalizadas durante una o dos noches. Se te pedirá que respires profundamente, tosas o soples en un dispositivo para mantener el líquido fuera de los pulmones.

Movilizarse pronto

Es recomendable que te sientes y camines con muletas o un andador poco después de la cirugía. Esto probablemente sucederá el mismo día de la cirugía o al día siguiente.

Aplicar presión

Tanto durante la cirugía como después, podrías usar medias de compresión elásticas o mangas inflables similares a un brazalete para tomar la presión arterial en la parte inferior de las piernas. La presión ejercida por las mangas infladas evita que se acumule sangre en las venas de las piernas, lo que disminuye la probabilidad de que se formen coágulos.

Medicamentos anticoagulantes

Medicamentos anticoagulantes. Después de la cirugía, el cirujano podría recetarte un anticoagulante inyectable u oral. Según la prontitud con la que camines, tu grado de actividad y tu riesgo general de presentar coágulos sanguíneos, podrías necesitar anticoagulantes durante varias semanas más después de la cirugía.

Ayuda de terceros

Un fisioterapeuta podría ayudarte con ejercicios que puedes hacer en el hospital y en casa para acelerar la recuperación.

Actividad y ejercicio

La actividad y el ejercicio deben ser algo habitual en tu día para recuperar el uso de la articulación y los músculos. El fisioterapeuta te recomendará ejercicios de fortalecimiento y movilidad y te enseñará a usar un dispositivo para caminar, como un andador, un bastón o muletas. A medida que la terapia avance, normalmente aumentarás el peso que pones en tu pierna hasta que puedas caminar sin ayuda. 

Antes de irte del hospital, tú y las personas responsables de tu cuidado recibirán consejos sobre cómo cuidar de tu nueva cadera. Para una transición sin complicaciones:

Pide a un amigo o familiar que te prepare algunas comidas.

Coloca los artículos de uso diario a la altura de la cintura, así no tendrás que agacharte ni estirarte para alanzarlos.

Considera la posibilidad de hacer algunas modificaciones en tu casa, como conseguir un asiento elevado para el inodoro si tienes un inodoro comúnmente bajo.

Pon los artículos que necesitas; por ejemplo, el teléfono, los pañuelos, el control remoto de la televisión, los medicamentos y los libros cerca del área donde pasarás la mayor parte del tiempo durante la recuperación .

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